Este año he descubierto a una persona. Se trata de un profesor. Le juzgué mal en un principio, he de reconocerlo. Me alegro de haberlo hecho; no hubiera aprendido.
Según ha ido pasando el curso se ha convertido en una persona cada vez más especial a mis ojos. Uno, tal vez dos, de los por qué’s serán de los que hable hoy aquí. Aunque podría decir tantísimas cosas, lo que escriba lo enfocaré hacia la parte que corresponde a este blog.
Este profesor se pasa las clases hablando. Habla, habla, sigue hablando… A mí lo que dice me suele hacer pensar, sentir o sonreír por dentro si es que estoy de acuerdo con él. Lo que dice para mí es importante, me gusta escuchar cómo piensa y me gusta también la forma en que plantea sus clases, mis clases.
Este señor dijo que no teníamos ni idea de hablar gallego, que teníamos que hablarlo, que usarlo, y que conocerlo al mismo nivel que el castellano. No recuerdo con certeza si llegó a echar a alguien fuera de clase por hablar castellano. A este señor no le da la gana de entenderme si le hablo en castellano. El único que me ha hecho sentir verdadera vergüenza por no conocer mi tierra como es debido. Y aún por encima, no me dice cómo tengo que hacer las cosas. Un capullo.
Bien. El mismo señor, se dirige a mí en mí lengua materna fuera de clase. El mismo que dijo que no le servía de nada que le pusiésemos sentimentalismos hacia Galicia en un examen. El que dijo “si pintas una bandera gallega, píntala bien” porque es un símbolo, no porque sea la bandera gallega. El mismísimo que dijo “No me voy a poner por delante de vuestra lengua materna” y el que dijo también “Non se trata nin de galego nin de castelán, trátase de dúas linguas convivindo xuntas. E moito menos, nin do Bloque, nin do PP.”
Este es mi profesor de gallego. El único hasta ahora capaz de hacerme coger un libro con interés sin tener que decirme qué leer. El único capaz de que me moviera de casa y saliera a conocer Galicia con ganas de saber más sobre ella. Quien hizo que quisiera aprender sobre algo que nunca me había gustado.
ESE es mi profesor de gallego. El que dice lo que piensa pero no me dice lo que tengo que pensar. El que me da la oportunidad de contra argumentarle y poder hablar sin extremismos, acusaciones, ideologías ni dogmas ciegos. Quien se acabó ganando mi mayor respeto, pues no sabe lo que ha hecho.
Ha derrumbado una pared hecha a base de ira, malas experiencias y una continua defensa de mi persona. Y no me ha hecho cambiar de opinión. Ha hecho que la vea con más esperanza. Me he sentido comprendida fuera del ámbito de siempre sin prácticamente haber hablado del tema. Una persona con la que no tenía nada que ver en este aspecto.
Y espero que sepa lo que vale, porque aparte de enseñarme más allá de los poemas de Rosalía, ha conseguido lo que nadie. Ha logrado más que cualquier otro profesor diciéndome que me suspendía si hablaba o escribía en castellano. Ha logrado más que cualquier tutor. Ha logrado más que ese sentimiento de culpabilidad que no tengo por no hablar gallego. Más que cualquier decreto o ley que decida mi futuro. Más que cualquier institución, que cualquier protesta. Ha logrado que aprenda, pero sobre todo, que quiera, que me guste aprender y que me guste querer aprender sobre algo que antes no era más que una obligación para mí. Ha abierto dos caminos, conocimiento y persona, yendo ambos en una misma dirección.
Y todo ello cómo. Respetando, comprendiendo, haciendo ver, diciendo y dejando decir. Pues no es nada el respeto que me pueda tener él comparado con el respeto y cariño que yo le tengo. Resulta que no es tan difícil.
Hoy no pretendía más que hablar de mi profesor y no acabar yéndome al terreno de siempre, ¡querría saltarme este párrafo de verdad! pero…todo lleva a una reflexión, y…sinceramente, no puedo evitar preguntarme qué pretendieron las vacas que aparecieron en la manifestación de Galicia Bilingüe. Qué pretenden los institutos ideologizando a los chavales. Qué pretenden las pintadas en los coches de gente que pertenece a GB. Qué pretenden los vídeos de youtube simulando explosiones de furgonetas de GB. Hoy leí en un libro (curiosamente llamado “La mecánica del corazón”) la siguiente frase dirigida un pequeño niño inseguro: “Tranquilo, pequeño, aprenderás a asustar para existir. Firmado, Jack el Destripador.”
Yo no sé si este señor se dará cuenta de la conciencia que tengo yo de su existencia. Vaya si la tengo. Y no por dogmas o miedos, si no por dejarme libre. No lo tengo tanto en la cabeza, como en el corazón.
miércoles, 18 de mayo de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Una pequeña reflexión
Hoy tengo que pedir disculpas. A todos. Porque todavía no he escrito ninguna entrada en gallego. ¿Por qué? La verdad es que solo he escrito en gallego redacciones para el colegio y tampoco es que aprendiese mucho. Seguro que si ahora escribiese en gallego tendría errores en cada palabra. Por lo tanto prefiero escribir en la lengua que domino, y no cometer errores. Que conste que hoy quería hacerlo. Llevo un buen rato intentándolo, pero a cada cosa que escribo, dudo.
Pero por otro lado, no considero que tenga que pedir disculpas. Escribo en mi lengua materna, y no tengo que dar explicaciones a nadie. ¿A caso me molesta a mí que dejéis comentarios en gallego, o que os dirijáis en gallego a mí? ¿A caso os pido yo explicaciones de por qué lo hacéis? Para nada. Un comentario puede ser igual de faltón, de jocoso, lleno de razón, de sensibilidad o todo lo que se quiera, en cualquier lengua.
A mi me da vergüenza mi ignorancia, para qué negarlo. Tampoco es del todo mi culpa cuando no he recibido una educación en gallego y en mi entorno siempre se ha hablado castellano. Ojalá pudiera hablar con igual soltura en una lengua y en otra. Estoy en ello, voy mejorando, pero me queda mucho. Tal vez tendría que escribir el mismo texto en ambos idiomas. Sería una buena idea. Pero, creo que todos los que leen esto son capaces de entenderlo, y eso es lo importante.
Así que, de momento, seguiré haciéndolo como hasta ahora, y redactaré en gallego cuando me vea realmente capacitada para ello. Y cuando lo haga, tampoco lo traduciré al castellano, porque creo que también lo puede entender todo el mundo. Si por mi fuese, escribiría cuando quisiese en la lengua que quisiese. Siendo esto un blog, no considero que tenga que repetir las cosas dos veces. Pero aún así, lo pensaré mejor y veré qué hago definitivamente. Al fin y al cabo no es MI blog, sino el de una organización que, además, pide el bilingüismo.
Pero por otro lado, no considero que tenga que pedir disculpas. Escribo en mi lengua materna, y no tengo que dar explicaciones a nadie. ¿A caso me molesta a mí que dejéis comentarios en gallego, o que os dirijáis en gallego a mí? ¿A caso os pido yo explicaciones de por qué lo hacéis? Para nada. Un comentario puede ser igual de faltón, de jocoso, lleno de razón, de sensibilidad o todo lo que se quiera, en cualquier lengua.
A mi me da vergüenza mi ignorancia, para qué negarlo. Tampoco es del todo mi culpa cuando no he recibido una educación en gallego y en mi entorno siempre se ha hablado castellano. Ojalá pudiera hablar con igual soltura en una lengua y en otra. Estoy en ello, voy mejorando, pero me queda mucho. Tal vez tendría que escribir el mismo texto en ambos idiomas. Sería una buena idea. Pero, creo que todos los que leen esto son capaces de entenderlo, y eso es lo importante.
Así que, de momento, seguiré haciéndolo como hasta ahora, y redactaré en gallego cuando me vea realmente capacitada para ello. Y cuando lo haga, tampoco lo traduciré al castellano, porque creo que también lo puede entender todo el mundo. Si por mi fuese, escribiría cuando quisiese en la lengua que quisiese. Siendo esto un blog, no considero que tenga que repetir las cosas dos veces. Pero aún así, lo pensaré mejor y veré qué hago definitivamente. Al fin y al cabo no es MI blog, sino el de una organización que, además, pide el bilingüismo.
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