“Fomos capaces de facer una maleta cando sabiamos que se nos afastaba da nosa casa por moitos anos. Fomos capaces de viaxar onde ninguén fora antes. Loitar sen entender. Abrirnos paso nunha vida dura e combativa. Fomos capaces de dicir adeus, de ser pai a miles de kilómetros, e nai e pai á vez.”
Haciendo referencia a éste fragmento de un anuncio del Gadis y a ciertos comentarios de cierta gente, quisiera puntualizar una cosa. Siempre nos acordamos de la historia de Galicia. Qué discriminado estuvo aquél que hablaba gallego, idioma de pueblerino. Cuántos tuvieron que emigrar a diversos países, sobre todo Argentina y Sudamérica, Francia, o incluso dentro de nuestro país, fuera de Galicia. Castelao, por ejemplo. Nos apenamos, nos ponemos en su lugar, nos parece injusto. Muy injusto. Es muy triste tener que emigrar a otros países para poder escribir lo que piensas, poder escribir en el idioma en el que te ha enseñado tu madre. Resumiendo, ser libre. Yo me pongo en el lugar de Castelao, por ejemplo, y me entra un no sé qué que no puedo explicar. Dejar a tu familia aquí, a tus amigos, tu rutina, tu historia como persona, tu vida… ¿Qué sería exactamente lo que le hizo tomar la decisión de irse? Tal vez fuera el rechazo a su lengua, tal vez su amor por aprender y escribir en libertad.
Ahora me pongo en mi lugar. La verdad es que muchas veces me siento como se debió de sentir él a lo largo de su tiempo en Galicia. Impotente, frustrado, triste. Tan solo hay una diferencia entre él y yo. A mí me echa mi propia gente. A mí me dicen, viviendo una supuesta democracia, que si quiero hablar, escribir o aprender en mi idioma materno que me vaya “pa’ España”. Más de uno me lo ha dicho y más de uno lo ve como si fuera la cosa más normal del mundo. Pero de esa frase se pueden sacar dos conclusiones: la primera es que España es un mundo diferente al nuestro, no es que no formemos parte de él, sino que él no forma parte de nosotros. La segunda conclusión es que yo soy menos gallega que cualquiera de ellos, que no puedo tener mi vida aquí, que hablamos mucho de Castelao y demás gallegos e intelectuales sobre que tuvieron que abandonar su tierra, todo lo que tenían, y ahora nos hacen lo mismo a nosotros. Pues si al fin y al cabo, por la razón que sea, todos los gallegos nos vamos, es que somos muy cerradiños de mente y que, como dice el anuncio de Gadis “loitamos sen entender”. A veces pienso que, si me tuviera que ir, querría ser una intelectual, una de las de verdad, y que se me recordara por tener sentido común (o “sentidiño”) cousa que parece que ninguén ten últimamente.
jueves, 1 de abril de 2010
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