Quisiera, antes de nada, dar las gracias a Vlad, uno los comentaristas que más sigue el blog, por aclarar todo lo que he querido decir en mi anterior redacción. Gracias.
Martes 20 de abril. Qué día más bonito. La verdad es que podría ser un día normal: clase, entrenamiento… pero mis martes tienen algo que el resto de días no tienen: el asilo de los ancianos. Todos los martes a las cinco de la tarde, voy con un grupo de niños de mi curso a ayudar a los viejecitos a pintar, tirar los bolos y muchas manualidades más. Este martes tocaba pintar macarrones para hacer collares. Primero teníamos que pintar la mitad de un macarrón y, una vez seco, continuar con la otra mitad, para no mancharnos las manos. Como todas las personas, los abueletes tienen cada uno su personalidad. Está el típico señor que se queja da mocidade, la señora que te sonríe, los que no hablan, el que te escupe la mandíbula postiza al hablar, el cachondo mental, la que te riñe por llevar los pantalones bajos… Yo me senté al lado de una señora muy agradable, hablaba poco, pero se reía de todo. En nuestra mesa se sentaba un señor que no paraba de hablar y otra señora con unos ojos azules impresionantes, pero muy perdidos. Doña Luisa, la señora que estaba conmigo, hablaba tan poco tan poco, y tan bajo tan bajo que me costaba entender lo que me quería decir y me pasé casi toda la hora hablándole yo a ella. La señora, con el pincel en la mano, me decía:
- ¿Mollo?
- ¿Qué me dice Luisa?
- Que si mollo na auga.
- Sí, sí claro, molle o pincel molle.
Y así, sin darme cuenta, empecé a hablarle en gallego y a tratarle de usted. A ninguna de las dos cosas estoy acostumbrada, y sin embargo no tuve problema. Normalmente, cuando me hablan en gallego, yo suelo responder en castellano, nunca entendí eso de que si te hablan en gallego tienes que responder en gallego y si hablas en castellano respondes en castellano, y si no, eres un maleducado. Entonces, ¿por qué hablaba gallego con la señora? Porque me apetecía. Porque con esta señora yo me sentí cómoda, daba igual qué hablase, me iba a entender y no me iba a exigir nada. Seguramente si mi profesor de gallego hubiese estado conmigo me hubiera corregido infinidad de palabras y expresiones. Pero donde esté la belleza del gallego de nuestros abuelos… Qué bonito sonaba… ese gallego de aldea, natural, sin ser forzado. Me giraba y hablaba con la otra señora de la mesa y lo hacía en castellano, y me giraba otra vez y con el otro señor hablaba lo que saliese. Y daba igual, todos nos entendíamos, y yo, por fin, hablé gallego porque sí, y yo, por primera vez, me sentí cómoda al hablar mi otra lengua. ESO es respeto, eso es el entendimiento, eso es el bilingüismo, y eso es la libertad.
De todo esto me di cuenta al llegar a casa. Y me alegré. Y sonreí.
viernes, 14 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


5 comentarios:
De nada, Norma. Gracias a ti, por esforzarte en que la sociedad gallega sea más libre y tolerante.
Respecto a tu día con los ancianos... ¿ a que es bonito conversar en el gallego de verdad, el de la calle, y no esa neolengua de laboratorio que os imponen (perdón, quiero decir enseñan) en el cole ?
Conclusión entre liñas: só fala galego a xente da aldea, os nosos vellos. Non estou de acordo.
Mais alégrome de que tiveses conversas en galego cos anciás. De verdade, algo é algo. Agora poderías tentar a tomar ti a iniativa, e ainda que sexa as veces, iniciar ti a conversa en galego. Cando vaias a El Corte Inglés, ou ao Gadis, qué sei eu. É marabilloso ter dúas linguas, pero máis bonito é empregalas por igual, e non un para "falar cosa da aldea e cos vellos" e outro para falar co resto da xente e para as cousas importantes". Porque iso, non sei se o estudarías en galego, chámase diglosia.
Fabian, el texto no dice que solo hablen en gallego nuestros ancianos.
Relata lo agradable que es hablar en libertad, sea en gallego o en castellano.
Contrapone el hecho de tener que utilizar el gallego en la escuela por decreto-ley, frente a la libertad y la naturalidad de hacerlo libremente cuando nadie se lo impone.
Porque a Norma, como tanto otros niños gallegos, le cuesta disfrutar de hablar en un idioma impuesto en el colegio cuando le impiden expresarse y utilizar libros en su idioma materno.
Es curioso lo que os pasa a los nacionalista. Leeis un texto, y solo interpretais "idioma, idioma, e idioma". Cuando realmente el texto habla de personas y de LIBERTAD. Quizas te estás delatando, al dar más importancia a un idioma que a las personas.
Eu nunca dixen que fose nacionalista. É a vosa mente simplista a que unha volta máis traizóavos. Non falas galego só se es vello ou da aldea. Tamén se es nacionalista. En fin aquía algo cheira a podre, como o xeito en que borrades os meus comentarios (cousa que entendo, xa que desmonto con facilidade os vosos argumentos). Porque recórdovos que o castelán, pola mesma regra de tres, tamén se impón na escola por decreto-ley. Pero claro, non interesa falar da imposición en castelán, unha imposición que comezou dende os tempos da Sabela a Católica.
Rectifico o da eliminación de comentarios. Mea culpa. No resto mantéñome firme nos meus postulados.
Un saúdo.
Publicar un comentario